Primer recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara

Primer recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El primero de agosto, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, inició su primer recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), con el propósito de acompañar a los hermanos que, en una consagración de 24 horas, se encuentran orando por quienes vienen en camino a la ciudad de Guadalajara.

En este primera día de visitas a las iglesias, acompañaron al Apóstol de Jesucristo los ministros P.D. Ramiro Hernández y P.E. Roberto Montiel, así como los hermanos D.E. Iván Urrutia, D.E. Humberto García, Enc. David Cuevas y Enc. Abezaleel Carrillo.

I
La primera iglesia visitada durante el primer recorrido apostólico fue la Casa de Oración ubicada en el fraccionamiento Silos, en Tlajomulco de Zúñiga. El reloj marcaba las 10:53 de la noche cuando el Apóstol del Señor ingresó al pequeño templo, que en la contraparte de su fachada se podía leer: «¡Donde hay Apóstol de Dios hay Palabra de Dios. Donde hay Palabra de Dios nace la fe. Donde hay fe hay obras. Donde hay obras hay prosperidad!».

Luego de su ingreso, el Embajador del reino de los cielos saludó con particular satisfacción a sus hijos en la fe: «Dios les pague por acompañarme levantando mis brazos. Permítanme acompañarlos en una pequeña consagración». Con el grupo de hermanos, se encontraba el hermano O.E. Jair Carrillo, primer ministro de esta incipiente iglesia.

Correspondió al hermano P.E. Roberto Montiel presidir la consagración especial. Invitó a los presentes a entonar el himno «Firmes y adelante», que fue cantado de manera conjunta por el Apóstol de Jesucristo y los hermanos, entre quienes se encontraban jóvenes y niños. Las palabras del rey David se repetían esta noche: «Los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños, alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido» (Salmos 128: 12-13).

El reloj marcaba las 11: 19 de la noche cuando el Apóstol Naasón Joaquín salió del templo con dirección a su siguiente destino. La de esta noche fue una fecha histórica para los hermanos tlajomulquenses —la primera visita de un Apóstol de Jesucristo a esta naciente Casa de Oración—, que quedará indeleble en el recuerdo de los hermanos de esta localidad.

II
Del Fraccionamiento Silos, el Mensajero del Evangelio eterno se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Monte Gilboa s/n, en la colonia Monte Sinaí, en Tonalá. El reloj marcaba las 11:46 de la noche cuando ingresó al recinto sagrado.

A su llegada, los hermanos congregados no pudieron contener la alegría de recibir y tener entre ellos al Embajador del reino de los cielos, quien encontró a una iglesia ferviente, en petición y súplica a Dios por los hermanos que vienen en camino a Guadalajara. El hermano Enc. Edrei Núñez, ministro de la colonia Monte Sinaí, se encontraba en ese momento en las bancas de adelante, junto a la iglesia que pastorea, cantando una alabanza.

«Me da mucho gusto estar con ustedes y que me acompañen en en mi oración», expresó el padre en la fe a los hermanos tonaltecas. Enseguida, el hermano D.E. Iván Urrutia inició con la consagración especial con el himno «Ahora Señor que me encuentro a tu lado», que retumbó estentóreo en el interior y exterior del templo (Monte Sinaí es una colonia de hijos de Dios).

Mientras los hermanos cantaban el himno, por sus mejillas rodaban lágrimas, una de las manifestaciones de la gratitud, el amor, la fe y el reconocimiento a la Obra que Dios ha hecho en sus corazones: creer en un Enviado de Dios (v. Juan 6:39).

En breve, la Casa de Oración se llenó a su máximo cupo. De manera simultánea, en el pequeño atrio y en la calle se encontraban decenas de hermanos experimentando la bendición de Dios, traída por el Apóstol Naasón Joaquín, incluidos los niños, quienes vivieron —al igual que los hermanos jóvenes, adultos y de la tercera edad— la experiencia del día del Pentecostés.

Entre los presentes, se encontraba el hermano Alberto González, de nacionalidad argentina, que abrazó la fe en esta nueva era, y que fue bautizado el 14 de febrero de 2016, y posteriormente sellado con la prenda del Espíritu Santo. Mientras cantaba, lloraba de gozo y con clamor glorificaba a Cristo. Proveniente del cono sur, esta noche tuvo el privilegio de contemplar de cerca al Ministro del Nuevo Pacto, en este tiempo de gracia: el Apóstol Naasón Joaquín.

Luego de orar con los hermanos, el padre en la fe salió del templo. Los hermanos que se encontraban en la calle se despidieron con expresiones de júbilo, reconocimiento, fe y amor. En el interior de recinto sagrado continúo la consagración. La voz del ministro era prácticamente inaudible: el llanto de alegría fue inconmensurable.

III
De la colonia Monte Sinaí, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle La Barca n. 5, en la colonia Jalisco Primera Sección, en el municipio de Tonalá. El reloj marcaba las 12:09 de la mañana.

Cuando ingresó al templo, los hermanos lo recibieron con sus brazos levantados, en señal de bienvenida, y con expresiones de algarabía espiritual.: «Gloria a Cristo Jesús», «Gloria al Señor»… Enseguida, el Embajador del reino de los cielos se dirigió a ellos: «Me da gusto llegar y encontrarlos levantando mis manos. Para mí es un respaldo que mis brazos sigan levantados en la oración continua por los hermanos que vienen en camino. Dios los bendiga».

Para la mayoría de los hermanos, las palabras del Apóstol del Señor fueron prácticamente inaudibles: el llanto y clamor de ellos cimbraron el interior del templo, que de sus paredes penden las banderas de los más de cincuenta países en donde la Iglesia del Señor tiene presencia (en los cuatro continentes).

En esta tercera iglesia visitada, presidió la consagración especial el hermano Enc. David Cuevas, quien invitó a entonar himno «Divino Compañero». Mientras la iglesia cantaba la alabanza, iniciaba a la par un avivamiento espiritual. Las estrofas trasladaban a los hermanos a la fiesta más grande de toda la tierra, que tendrá lugar el próximo 14 de agosto… Posteriormente, fue leído el Salmo 121 y continuó la oración por el Apóstol de Jesucristo, quien esta madrugada los acompañaba.

Salió del templo y reanudó su recorrido con dirección al siguiente destino de su periplo apostólico.

IV
De la colonia Jalisco Primera Sección, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Tribu de Judá, en la colonia Nuevo Israel, en el municipio de Tonalá. El reloj marcaba las 12:32 de la mañana. Era ya el jueves 2 de agosto.

El clima lluvioso y lo sinuoso del camino a la colonia Nuevo Israel, no impidieron, en modo alguno, la anhelada visita del Apóstol a esta colonia de hijos de Dios.

Cuando un grupo de hermanos de Nuevo Israel se percataron que un vehículo iba descendiendo por la carretera, se condujeron de inmediato al lugar preparado para las consagraciones especiales de 24 horas, que en ese momento correspondía el horario al grupo de casados medianos.

Al descender de su automóvil, el Siervo de Dios dirigió su mirada hacia la construcción del templo que actualmente se construye en esta colonia y preguntó sobre el avance al ministro local, hermano D.E. Ruperto Castillo. Enseguida, ingresó a la Casa de Oración provisional. En un instante el júbilo espiritual se desbordó: los hijos de Dios —hombres, mujeres y niños— levantaban sus manos para saludarlo, mientras por sus mejillas rodaban lágrimas de alegría. «Dios los bendiga. Dios los guarde. ¡Qué gusto verlos levantando mis brazos!», expresó con inocultable alegría.

Enseguida, indicó al hermano D.E. Humberto García que presidiera la consagración. El ministro invitó a la iglesia a cantar el himno n. «Le dio Jesús a mi vida», y posteriormente leyó el salmo 121 para invitar a los presentes a orar por el Apóstol de Jesucristo, que en ese instante los acompañaba personalmente. A pesar de que el espacio resultó insuficiente, se encontraba prácticamente la totalidad de la iglesia en la Casa de Oración. Mientras el ministro los invitaba a orar por el Hombre de Dios, los hermanos lo contemplaban físicamente y no podían contener el júbilo espiritual.

«Hoy no le dirás al Señor: cuídalo allá donde esté, en alguna de sus giras o en los campos de batalla, porque hoy tienes la bendición de que esté aquí contigo…», refirió el ministro, mientras los hermanos levantaban la manos y respondían con un sonoro ¡amén! Tras la lectura del salmo, la iglesia se entregó a la oración para orar, por esta vez, por el padre en la fe que se encontraba entre ellos, a su lado. Al término de la oración, el Apóstol de Dios se retiró del lugar con el deseo de volver para recorrer la construcción del templo.

Así, en medio de una lluvia material, se retiró de ese lugar dejando una lluvia de bendición entre sus hijos, quienes tras su partida continuaron con un avivamiento espiritual que culminó en abrazos fraternos entre todos ellos , deseándose entre sí un feliz año nuevo espiritual por este hermoso regalo de Dios para sus vidas.

V
De la colonia Nuevo Israel, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Lino Morales n. 320, colonia Lomas del Paraíso, ubicada en el municipio de Guadalajara. El reloj marcaba la 1:09 de la mañana.

Tal y como lo expresara en su oración intercesora del primero de agosto, donde hubieren dos o tres hermanos levantando sus manos, sería para él causa de gozo, pues están orando por quienes vienen en camino —que Dios los libre de todo peligro en su viaje a la ciudad de Guadalajara—. En el caso de la Iglesia de Lomas del Paraíso, que es pequeña en número de miembros, el Mensajero del Evangelio eterno encontró a más de dos hermanos en la consagración especial.

Correspondió al hermano Enc. Abezaleel Carrillo presidir la consagración, que simultáneamente tiene lugar en las 47 iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, en favor de los hermanos que vienen en camino. El ministro, quien es encargado de un grupo de casados de Hermosa Provincia, invitó a los presentes a cantar el himno «Allá en los olivos», un cántico que trae al recuerdo la oración y el clamor reverente del Hijo de Dios en el monte Getsemaní.

Se unieron al himno el hermano Enc. Alejandro Romero, ministro local, su esposa e hijos y tres hermanas. A pesar de no ser un grupo numéricamente grande, se experimentó la bendición de Dios, plena, abundante, inconmensurable… El insigne maestro se alegró, de la misma manera que lo hizo en las otras iglesias que encontró pletóricas de hermanos, al estar con los hermanos de Lomas del Paraíso y les dejó su bendición. Cabe recordar lo que el Espíritu de Dios dijo: «Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

El reloj marcaba la 1:20 de la mañana cuando el Varón de Dios salió de la Casa de Oración con dirección a su sexto y último destino: la Iglesia de la colonia División del Norte.

VI
De la colonia Lomas del Paraíso, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la Privada Calixto Contreras n. 2938, colonia División del Norte, en el municipio de Zapopan. El reloj marcaba la 1:36 de la mañana.

A su ingreso al recinto, un clamor se escucho, y los ahí reunidos, al sentir la presencia del buen pastor y reconocer su voz, saltaron jubilosos como los becerros de la manada.

El doctor Abel García, responsable de presidir la consagración, invitó a cantar el himno «Del Oriente y Occidente vendrán», alusivo a la Santa Cena, y recordó que cuando en su infancia escuchaba esta alabanza, veía lejano el día de la conversión de hermanos de continentes tan lejanos como el africano. Sin embargo, en esta nueva era, la del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, las promesas que Dios le dio la mañana del 8 de diciembre de 2014 se cumplen con creces: «Si ves este Pueblo grande, yo lo voy a multiplicar aún más…». La iglesia asentía: «Gloria a Cristo», «Gloria al Señor»…

Cuando el reloj marcaba la 1:58 de la mañana, el Siervo de Dios salió de la Casa de Oración. Concluía así su primer recorrido por seis iglesias de tres municipios —distantes entre si—: Tlajomulco de Zúñiga, Tonalá y Guadalajara.

Antes de despedirse de sus colaboradores, en esta madrugada lluviosa, el Apóstol de Jesucristo expresó:

«Dios les pague por acompañarme y ser testigos de cómo la Iglesia, que es muy hermosa, se une conmigo en oración. En algunos lugares la iglesia es numerosa, porque viven alrededor; otros viven lejos y otras son iglesias pequeñas…

Pero, como dijo el Espíritu de Dios, donde estén dos o tres congregados en mi nombre ahí estaré en medio de ellos. Y sé que aunque vieron en algunos lugares pocos hermanos, sintieron su llanto, alegría y gozo porque están pidiendo por sus hermanos. Nosotros, aquí en Hermosa Provincia, lo vivimos diferente porque es la Iglesia más grande, pero ellos también están dentro de la fiesta, felices y gozosos. Dios les pague».

Concluyó así el primer recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara.


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