Cuarto recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara

Cuarto recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El sábado 4 de agosto, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, inició su cuarto recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), con el propósito de acompañar a los hermanos que, en una consagración de 24 horas, se encuentran orando por quienes vienen en camino a la ciudad de Guadalajara.

En este cuarto día de recorrido, le acompañaron los siguientes ministros: P.E. Oscar González, D.E. Dámaso Pelayo, D.E. Abdías Coronado, Enc. Rogelio Zamora, Enc. José Luis López, y el hermano Hamlet García.

I
La iglesia de la colonia San Antonio, ubicada en la calle 12 de octubre n. 824, en Guadalajara, fue la primera Casa de Oración visitada. El reloj marcaba las 9:46 de la noche cuando el Apóstol Naasón Joaquín ingresó al histórico recinto, el segundo templo de la Iglesia La Luz del Mundo, consagrado para la gloria de Dios por el Apóstol Aarón Joaquín el 31 de diciembre de 1939 —el primero, se erigió en la calle 46 n. 224, en el Sector Libertad de Guadalajara—.

En el interior del templo, se encontraba un grupo de hermanos (hombres, mujeres y niños), quienes cantaban alabanzas y oraban. El hermano P.E. Oscar Gonzalez —ministro en Madrid, España— presidió la consagración especial. En primer lugar, invitó a la congregación a cantar el himno «Amarte, oh Jesus», al que se unieron, como un solo hombre, el Apóstol y la Iglesia.

Mientras cantaban la alabanza, los hermanos lloraban de alegría. Otros más, glorifican a Jesucristo. Simbólicamente, el fervor espiritual se encontraba en su punto de ebullición. Luego de cantar el himno, el ministro leyó el Salmo 121: «Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra…».

Luego de la lectura del Salmo, el Apóstol y la iglesia elevaron su plegaria a Dios. Sabedora de que en el interior del templo se encontraba el padre en la fe, quien, con alegría atestiguaba que sus hijos espirituales lo acompañaban levantando sus brazos, a través de las oraciones continuas —como acontece en las 47 iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara—.

A esta hora, centenas de autobuses y vehículos particulares se desplazan a Guadalajara. Otro contingente de hermanos viaja en avión. Este día arribó un numeroso grupo de hermanos, procedentes de diferentes ciudades de México y el extranjero, al Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo.

Al término de la plegaria, el Apóstol del Señor se puso de pie y salió del templo. A las 10: 00 de la noche, luego de saludar al hermano D.E. Natán Adán, ministro local, reanudó su periplo con dirección a su siguiente destino.

Cabe destacar que la Iglesia de la 12 de octubre, desde hace décadas, forma parte de las 14 subsedes que cada año hospedan y brindan alimentos a los hermanos que vienen a participar en la Santa Cena. En esta edición —agosto de 2018— recibirá a la iglesia del estado de Tabasco.

II
De la iglesia de la 12 de octubre, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Manuel M. Ponce n. 107, en la colonia San Andrés, en el municipio de Guadalajara.

El reloj marcaba las 10: 08 de la noche cuando el Embajador del reino de los cielos arribó al segundo destino de su periplo. Luego de ingresar al templo, se dirigió a sus hijos en la fe: «La paz del Señor sea con ustedes. ¡Qué bonito es contemplar que están levantando mis brazos! ¿Me permiten acompañarles un momentito?». La respuesta fue instantánea: «Amén», «Gloria a Cristo»…

El hermano Enc. Rogelio Zamora, responsable de presidir la consagración especial, invitó a la Iglesia a cantar el himno «Con la sangre preciosa». La presencia del padre en la fe en ese recinto sagrado —donde cantó alabanzas, pidió por los que vienen en camino y adoró a Dios— llenó de alegría los corazones de los miembros de la congregación.

Luego de cantar el himno, el ministro leyó el Salmo 23: «Jehová es mi pastor y nada me faltará…». Afuera del templo, una familia se detuvo a escuchar la alabanza y permaneció hasta el final.

A las 10: 23 de la noche, el Apóstol de Jesucristo salió del templo. Saludó al ministro local, hermano D.E. Alberto Bárcenas, y, acto seguido, reanudó su recorrido al siguiente destino, entretanto el avivamiento espiritual continuó al interior del recinto.

III
De la colonia San Andrés, el Mensajero del Evangelio eterno se condujo a la Casa de Oración ubicada en la calle Río Nilo n. 2545, colonia La Paz, en el municipio de Guadalajara. A las 10:33 de la noche, ingresó al recinto sagrado en compañía de sus colaboradores.

Como ha acontecido en todas las iglesias, sin excepción, en la colonia La Paz se sintió también la presencia y bendición de lo Alto. El hermano D.E. Dámaso Pelayo fue el responsable de presidir la consagración especial. Invitó a cantar el himno «La Esposa del Cordero se prepara». Entre los presentes se encontraban dos visitas.

Luego de constatar con enorme satisfacción que sus hijos espirituales permanecen levantando sus brazos, en una oración continua por sus hermanos que vienen en camino, el Apóstol de Jesucristo salió del templo.

El hermano D.E. Humberto García, ministro local, invitó al insigne visitante a pasar al pequeño aposento que la Iglesia le tiene preparado. El Apóstol del Señor, en esta pausa de su recorrido, platicó con sus colaboradores y les dio algunas instrucciones.

Al salir de la casa, saludó a los hermanos que se encontraban en la banqueta, entre ellos los niños y las visitas. Con una sonrisa paternal, se despidió también de ellos: «Dios les pague por acompañarme y levantar mis brazos. Dios les bendiga».

Una mujer, quien estuvo presente en la consagración, expresó que no pudo contener en su ser la experiencia de conocer y escuchar las palabras de un Enviado de Dios: «Se siente como una presencia que impone. No pude hablar ni moverme… Sentí muchas ganas de llorar. Sentí que él es Apóstol de Jesucristo, un Elegido de Dios, porque mi corazón lo sintió». Otra de las visitas, la señora María Luisa Cisneros, por separado, con voz entrecortada manifestó: «Quise conocer al Varón de Dios. Al contemplarlo, experimenté mucha paz y alegría. Ahora, más que nunca, deseo conocer a fondo esta doctrina». Estos testimonios dan cuenta de como el Llamamiento y la Obra de Dios actúa con poder en los corazones: «… esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado» (Juan 6: 39).

El reloj marcaba las 11: 50 de la noche cuando el Apóstol se despidió de los hermanos y continúo con su recorrido por las iglesias.

IV
De la colonia La Paz, se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Gobernador Curiel n. 332, colonia 20 de noviembre, en el municipio de Tonalá.

A las 12:04 de la mañana —del domingo 5 de agosto—, el Embajador del reino de los cielos arribó al templo. Algunas hermanas se encontraban en el atrio en ese momento. «Acompáñenme al templo para una consagración», les dijo. En el interior, El Siervo de Dios saludó a sus hijos en la fe: «Dios les bendiga y les guarde. Iniciaremos la consagración». Enseguida, el hermano Enc. José Luis López, dio lugar a la consagración especial. En primer lugar, invitó a entonar el himno «Jehová Dios mío», que los presentes entonaron con singular alegría. Posteriormente, dio lectura al Salmo 125: «Los que confían en Jehová son como el monte de Sion, que no se mueve, sino que permanece para siempre…».

Enseguida, los hermanos doblaron sus rodillas y, reverencialmente, elevaron su plegaria en Dios. En segundos, tuvo lugar en este recinto un avivamiento espiritual. El hermano Francisco Javier Godínez —quien tiene capacidades diferentes—, experimentó la bendición apostólica que el Enviado de Dios dejó en esta colonia tonalteca. Sentado en su silla de ruedas, su alma se regocijaba en la oración, lloraba de alegría y gratitud, platicaba con su padre celestial… al igual que el resto de los hermanos.

La Iglesia de la colonia 20 de noviembre, es parte de las 14 subsedes que hospedan a los hermanos. El hermano P.D Antonio Adán, ministro local, da cuenta que este año recibirán a la iglesia del estado de Hidalgo.

El reloj marcaba las 12: 18 de la mañana cuando el Embajador de Cristo salió del templo.

V
De la colonia 20 de noviembre se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Andador Olivo n. 470, colonia Arroyo Seco, en el municipio de Tonalá.

El reloj marcaba las 12: 32 de la mañana cuando arribó al penúltimo destino de su recorrido. Como ha acontecido, de manera invariable, la iglesia se desbordó en alegría al contemplar al insigne visitante ingresar a la Casa de Oración. Simbólicamente, los hermanos, en el interior de sus almas, saltaron como becerros en manada ante la presencia y palabra de su pastor (v. Malaquías 4:2).

«Qué alegría verlos que están unidos a mí en esta petición por sus hermanos. Déjenme también alegrarme y estar un ratito con ustedes». Enseguida, pidió al hermano D.E. Abdías Coronado que iniciara con la consagración especial.

Enseguida, el ministro invitó a cantar la alabanza «Jehová Dios mío», que los presentes entonaron como un solo hombre. Al comentar una de las estrofas del himno, el ministro destacó lo acontecido el día de la manifestación apostólica, que tuvo lugar el histórico 14 de diciembre de 2014.

Luego del canto, la pequeña Casa de Oración se encontraba pletórica. El ministro continúo con la lectura del Salmo 27: «Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?..». Enseguida, los hermanos doblaron sus rodillas y, reverencialmente, elevaron su plegaria a Dios, a favor de su Ungido. La fiesta del Pentecostés se repetía en esta madrugada, ante la presencia del Mensajero del Evangelio eterno.

Un miembro de la Iglesia de la colonia Arroyo Seco, el hermano Valerio García, quien no alcanzó a ingresar al templo, pero que en la parte exterior se unió a la ferviente oración, al saber que el Apóstol de Jesucristo se encontraba en el interior, limpiándose sus ojos humedecidos y sus mejillas anegadas en lágrimas, expresó: «En mi corazón hay un grande gozo y una grande alegría, algo que no se puede explicar. El saber que el Varón de Dios está aquí, es algo que para mí es lo más hermoso y sublime». Convertido a la iglesia en 1984, agregó: «Cada día son nuevas las misericordias de Dios».


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