El Apóstol de Jesucristo recorre iglesias de Tlajomulco y Tlaquepaque

El Apóstol de Jesucristo recorre iglesias de Tlajomulco y Tlaquepaque

(Coordinación de Crónica Apostólica) — En la noche del día 6 y la madrugada del día 7 de agosto, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García realizó su quinto recorrido de visitas a algunas iglesias de Tlajomulco y Tlaquepaque.

El reloj marcaba las diez de la noche cuando el convoy apostólico salió de la colonia Hermosa Provincia con dirección a la colonia Santa Fe en Tlajomulco de Zúñiga; tras una hora de recorrido, a las 11:06 de la noche arribó al lugar, encontrando una Casa de oración llena y una iglesia entregada a la oración, quienes al contemplar al Ungido de Dios, experimentaron la bendición del Altísimo convirtiendo el recinto en un pentecostés.

La consagración correspondió al hermano Azriel Joaquín, quien tras una hermosa oración de Acción de gracias pidió a los hermanos entonar el himno n. 81 “Como la aurora que resplandece” refiriendo a los presentes la jubilosa respuesta a las interrogantes de su coro que son las mismas de Juan (el Teólogo): “¿Quiénes serán los que canten la canción?, ¿Quiénes serán los de vestiduras blancas?, ¿Quiénes serán los que estarán con el Cordero?, ¡Nosotros somos!, los que aceptamos su autoridad” La iglesia desbordante de gozo espiritual levantaba sus manos y glorificaban a Cristo.

Al retirarse del lugar, el Hombre de Dios, se dirigió al ministro local D.E. Abel Salazar con las siguientes palabras: “Dígale a la iglesia, que me voy muy contento porque los encontré con sus lámparas encendidas y llenas de aceite…” El ministro y su esposa saludaron al Apóstol de Dios y lo despidieron llenos de júbilo espiritual.

Colonia Guayabitos
Enseguida, la caravana apostólica se dirigió rumbo a la colonia Guayabitos en el municipio de Tlaquepaque, donde su Encargado Josué Hernández se encontraba junto con los miembros de la Iglesia, orando por los hermanos que vienen en camino. Eran las 11:47 cuando el Apóstol descendió de su vehículo y con notoria alegría saludó a los hermanos que ahí se encontraban: “Que gusto encontrarlos levantando mis manos”.

Inmediatamente el D.E. Silem García se dirigió al ministerio e invitó a los hermanos a hacer una oración de Acción de gracias, después de la cual pidió a todos entonar el himno n. 272 titulado “Israel es una Iglesia imponente”. Como introducción a las estrofas interroga a los presentes: “¿Cuántas luchas hemos pasado a lo largo de este año? El enemigo querrá empañar nuestra fiesta…pero en medio de nosotros está quien da la victoria –los hermanos levantaban sus manos y respondían con un estruendoso Amén–. Haciendo referencia a la tercera estrofa del himno entonado el hermano Asriel enfatizó, ¡No estas pidiendo por extraños, son nuestros hermanos y creemos que el próximo nueve de agosto cantaremos //Aleluya// al Cordero, porque él es el que nos ha salvado!”

Unas niñas en llanto incontenible glorificaban al ver al Hombre de Dios entre ellos, otra hermana con un bebé en sus brazos hablaba en lenguas angelicales, un hermano que no alcanzó a entrar al templo, dobló sus rodillas en la escalinata de la entrada principal para entregarse a la oración. Todos los testigos gozaban de una bendición excepcional, una hermana mayor, volteaba emocionada al ver al Apóstol, que desde su oratorio cantaba juntamente con ellos. Así vivieron la experiencia de la visita apostólica justo a la medianoche cuando terminaba el día e iniciaba el día siete de este memorable mes de agosto.

Dichosa iglesia de Polanquito
Habían transcurrido apenas los diez primeros minutos del día siete de agosto cuando el Apóstol de Dios y su comitiva arribaron a la iglesia de la colonia Polanquito ubicada también en el municipio de Tlaquepaque, donde una Casa de oración pletórica de niños, jóvenes y adultos fraternos llenaban hasta los atrios, y aguardaban la llegada del insigne visitante. Al verle llegar, todos desbordaron de júbilo, recibiendo el saludo y la gratitud del Apóstol por acompañarle a orar por sus hijos que vienen en camino a la Santa Cena.

El P.E. David Cortés subió al estrado desde donde, contagiado por el júbilo de la iglesia exclamó a gran voz: “¡Quién lo hubiese maginado, que había un secreto de Dios y hoy está entre nosotros!… ¡Viva Jehová, cantemos con júbilo a la Roca de nuestra salvación, porque el Arca de Jehová entre nosotros está!” recibiendo la unánime respuesta de un pueblo en cuyo corazón, la Obra de Dios de la que habló Cristo es perfecta e invitó a todos a entonar el himno titulado: “¡Oh hay una oración!” que refiere en su coro el poder de la plegaria de los Hombres de Dios, ¡oh que hermosa oración del Ungido del Señor, oh plegaria tan hermosa que me alcanzara el perdón, las ventanas de los cielos y los mares se abrirán, para dar paso a su pueblo a libertad”. Una iglesia consagrada y fervorosa respondía cada frase que el Pastor refería.

Posteriormente el ministro local, el Enc. Israel Núñez, convidó al Apóstol de Dios a pasar a la Casa pastoral, donde puso delante de él un alimento que el Varón de Dios aceptó antes de continuar su recorrido. En la mesa el Siervo de Dios platicó con sus invitados acerca de la fe de los hermanos que permanecen 24 horas al día en permanente oración, habló además acerca de la revelación que Dios les imparte a sus Elegidos entre otros temas.

Antes de retirarse del lugar, agradeció al hermano Israel y le dijo: “Dile a la iglesia que me da mucho gusto encontrar a mis hijos unidos en mi petición, siento en mi corazón su reconocimiento, que Dios los bendiga junto con su familia y en sus casas…” De esta manera el Apóstol de Jesucristo se retiró del lugar en medio de voces que le prodigaban bendiciones de amor y reconocimiento.

Cerro del cuatro
Finalmente, a la 1:24 de la madrugada, el insigne visitante llegó a la iglesia de la colonia ubicada en el Cerro del cuatro, también en el municipio de Tlaquepaque, “¡Qué alegría encontrarlos levantando mis manos! Vine a alegrarme con ustedes…” – expresó el Apóstol, atestiguando cómo hombres y mujeres experimentaban un gozo inefable en sus corazones y hablaban en lenguas angélicas.

Enseguida el hermano Joram Núñez tomó el micrófono y dijo a la iglesia: “Hoy la paz de Dios y la gracia de Jesucristo están entre nosotros” e hizo un paralelismo con el Zaqueo bíblico aludiendo las palabras de Cristo: “Hoy ha llegado la salvación a tu casa” los hermanos levantaban jubilosos sus manos, por haber sido encontrados haciendo la voluntad del Señor y con singular algarabía glorificaban al Dios del cielo por tan hermosa bendición.

El orador pidió entonar el himno Lema de estas consagraciones n. 337 titulado “Marcha con gozo” para referir aquel pasaje del evangelio de Juan, capítulo cuatro, donde una mujer le explica al maestro de Galilea, que los judíos y los samaritanos tenían distintos lugares para servir a Dios, a lo que Cristo le responde: ˂˂Mujer, si supieras quién es el que te dice dame de beber, sabrías que ni en este monte, ni en Jerusalén˃˃ y continuó: “Hoy la gloria de Dios no está en un lugar, la gloria de Dios está en un hombre”. Un niño se estremece y canta a voz en cuello junto con el pequeño grupo de hermanos que disfrutan el sublime momento.

Tras acompañar en oración a los hermanos durante unos minutos, después de rogar por sus hijos en la fe que vienen en camino, el Siervo de Dios se retiró del lugar dejando las siguientes palabras al ministro local Enc. Efraín Méndez y a la iglesia: “Dios los bendiga Efraín, por acompañarme con su llamita encendida. Dios los guarde y Dios los bendiga”.

Fue de esa manera como el Apóstol de Dios concluyó su quinto recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, volviendo a la colonia Hermosa Provincia pasadas las 2 de la madrugada.


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